viernes, 23 de febrero de 2018

LOS TANGOS DEL MAR Y DEL PUERTO


En la construcción de las ciudades donde nació el tango, el puerto y la inmigración jugaron un enorme papel. El mar era quien mayoritariamente unía –y separaba los continentes para aquellos emigrantes e inmigrantes, y para los artistas tangueros que se lanzaron a conquistar París y el viejo mundo.

Estudiamos en este trabajo la aparición de un conjunto de términos  en un repertorio de 1258 tangos, valses y milongas, para definir un listado de letras del universo tanguero en las que predomine como tema el mar y sobre todo el puerto. 

Incluimos en la búsqueda los términos: La Boca, cantina, bodegón, figón, fondín, tano y acordeón, cuyo parentesco con el puerto –en la letra tanguera por lo menos- es inocultable.

Como complemento, hacemos una comparación de la presencia de lo portuario con los poetas del mundo del lunfardo y sus contemporáneos...



Boca del Riachuelo, 1920

Aquí el enlace con el artículo completo en pdf

https://drive.google.com/file/d/1yGGxM2B9PLEtEn4xvgc-_fVODjuNt5uS/view?usp=sharing


LOS TANGOS DEL PERDÓN

LOS TANGOS DEL PERDÓN


La quise porque la quise
y por eso la perdono
No hay nada pior que el encono
para vivir amargao
Homero Manzi: Milonga del 900

De tu país ya no se vuelve
ni con el yuyo verde
del perdón
Homero Expósito: Yuyo verde


En la rama de la letra tanguera más cercana al sentimiento –y lo sentimental-  que a lo reo y jodón, el tema del perdón aparece a menudo, como contracara de la culpa por lo que se considera una traición a alguno de los códigos de la sociedad de la época.

Estudiamos en este trabajo la aparición del término perdón, sus derivados y otros asociados en un repertorio de 1258 tangos, valses y milongas, para definir un listado de letras del universo tanguero en las que predomine como tema el perdón: de las letras en que aparece el término perdón seleccionamos las más representativas, y hay varias donde el término no aparece pero la temática es esa claramente.

Como contracara y complemento del perdón listamos también las letras en que aparecen las palabras arrepentimiento, castigo, compasión, culpa, ofensa, perdón, piedad, rencor, reproche y venganza, e incluimos en el ranking y en la antología aquellas letras que incluyen a tres o más de estos términos, incluyan o no a “perdón”.



Aquí el enlace con el artículo completo en pdf


LOS TANGOS DEL MARROCO Y DEL BULLÓN

LOS TANGOS DEL MARROCO Y EL BULLÓN


Madrugada de olor a pan caliente
que nos viene del horno de la cuadra,
para mezclarse en el sueño de la gente,
que es pan y siempre pan de harina amarga.
Harina amarga. Alberto Mastra

Yo que soy canchero viejo, sé llamarle bien clarito
Al pan, pan, al vino, escabio, a la sopa minestrina,
Y te advierto: no te engañes, que eso dulce es granadina
Adiós que te vaya bien. Andrés González del Solar


Las comidas y los comestibles forman parte de (casi) todos los momentos de nuestra vida, y de la creación de ambientes en la literatura. Sin ánimo de comparar con “Gargantúa y Pantagruel”, la letra del tango no escapa a ello. Del mismo modo, al igual que sucede con el tiempo atmosférico, de la comida surgen muchas de las metáforas más incorporadas al habla general, y a la de cada época y lugar.

Estudiamos en este trabajo la aparición de nada menos que 153 términos   en un repertorio de 1262 tangos, valses y milongas, para definir un listado de letras del universo tanguero en las que haya una presencia importante —literal o metafórica- de elementos relacionados con la comida.

Como ámbitos donde se come, incluimos bodegón, cantina, figón, fonda, restaurante, taberna pero no boliche o cafe(tín) más vinculados a la bebida. Por lo tanto, si bien incluimos té y café, no así las bebidas alcohólicas (ver “Los tangos del escabio”)...


Ilustración de Gustave Doré para "Gargantúa y Pantagurel" de Rabelais

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jueves, 22 de febrero de 2018

LOS TANGOS DEL HOGAR Y LA FAMILIA


La vida en tiempos de los tangos no se limitaba —parece obvio pero es bueno recordarlo- a bulines de soltero, cabarets, cafetines y duelos criollos bajo faroles. En otro trabajo “Los tangos del conventillo” profundizamos en la vida diaria de un sector de aquella sociedad en construcción, el que se originó en los inmigrantes. En este nos centraremos en el aspecto de la vida más privada, de la infancia, de la familia, sus componentes y las relaciones entre ellos tal como eran en esos tiempos, o como se los pintaba, que abarca a más clases sociales que las del conventillo. En particular, sobre la madre, la santa viejita, tenemos un trabajo aparte, "Los tangos de la viejita".

En letras de todas las épocas tangueras, incluso en muchas de las reas, compadres, jodonas o cuchilleras, la familia y el hogar –o su idealización- ocupan un lugar importante, contraste con lo que pasa en la calle y reflejo de la importancia que detentan en cualquier sociedad, pero sobre todo en una que estaba en rica y dolorosa formación, en la que había necesidad de refugio, de lugares seguros como contraste a la volatilidad de las contingencias más o menos violentas del ascenso social y de las caídas en la miseria o el vicio.


La idealización se presta inevitablemente para el sentimentalismo y la sensiblería –esa que tanto fastidiaba a Borges y que es uno de los hilos que definen al tango. “Silencio”, de Pettorosi y Le Pera puede ser un ejemplo de esa hipersensibilidad, compartida quizás por la cultura reinante, y aun por la poesía de la época. No es ajeno a esto que haya varias letras que se toman a risa el matrimonio, que es la base de lo que se entendía (¿y entiende todavía?) como Familia, esa con mayúscula. “Te fuiste ja, ja”, “Victoria” “Aguantate Casimiro” o “Che pituca” son muestra de ello.

Estas letras reflejan como pocas el lugar que tenían el casamiento, el noviazgo, la paternidad, el amor filial en la cultura de la época. Más recientemente, la milonga como género se presta para burlas sobre el tema: “Qué familia”, “El pretendiente”, “El divorcio”.  Es interesante ver la actitud de los letristas ante el matrimonio que va desde el ¡No al casorio! (“A mí no me den consejos;, “Camarada” “no hay clavo mayor que el matrimonial”, “Victoria”, “Te fuiste ja, ja”, etc.) hasta el ver al casorio como el antídoto a la vida de desenfrenos juveniles: “Muchachos me caso” (aunque implique —parece que era así-  la “cruel separación” de sus amigos), “Armonía”, “Varón”. Ser soltero entonces no está nada mal, pero ser soltera parece que es espantoso: “Fea” (el “que debió llevarla hasta el altar”, “sus amigas ya todas se han casado”) o “Nunca tuvo novio”.

El epítome de la vida hogareña es el tango “Calor de hogar”, que recorre toda la historia desde el noviazgo hasta la vejez y la muerte.

El hogar es para el ethos tanguero muy particularmente el lugar donde están (¿guardadas? ¿preservadas?) las buenas mujeres (las otras andan por el centro y los cabarets). Las buenas mujeres son 1) la santa viejita y 2) la noble esposa. Cuando la “mujer” de la casa (que a veces no está claro si está casada ante la ley y/o la iglesia con él o no, pero no le hace) se va o se acuesta con otro, esto constituye traición y es castigada de palabra o de hecho. La traición duele más cuando a la mujer la tenían en casa.

El hogar y la familia son, en la letra del tango, lugares a donde se vuelve generalmente arrepentido (ver nuestro trabajo “Los tangos del perdón”), como queriendo recuperar la inocencia de la infancia propia. Allí están “La casita de mis viejos”, “Adiós pueblo”, “Para ti madre”, “Caserón de tejas”, “Senda florida”, “Vieja casa”. Las casas se hacen metonimia del hogar. Está el que vuelve de la cárcel, como “Volvamos a empezar”. Otros evocan el hogar detrás de rejas como “Justicia criolla” o “Una carta”...



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LOS TANGOS DEL ESPLÍN


Hay en todo un sector de la letra tanguera el uso de un término —un humor-, que hoy no está tan presente como lo estuvo en las décadas en que floreció el tango, que es el esplín.

La RAE define el esplín como:

Del ingl. spleen 'bazo', 'melancolía', este del lat. splen, y este del gr. σπλν spln.
1. m. Melancolía, tedio de la vida

El diccionario lunfardo de la página todotango[1] agrega otros elementos:

(ingl. Spleen.) Haraganería, holganza, tedio, melancolía, aburrimiento, humor sombrío.

Utilizando todos estos matices, estudiamos en este trabajo la aparición de 12 términos   en un repertorio de 1262 tangos, valses y milongas, para definir un listado de letras del universo tanguero en las que aparezca este estado de ánimo llamado esplín:: para eso seleccionamos las letras en las que aparecen dos o más de esos términos, y alguna otra que esté notoriamente relacionada con el esplín, aun sin la inclusión de más de uno de ellos.

<...>

En la letra del tango, se trata, quizás, en buena parte, de una pose: parecería que para ser poeta había que ser bohemio y la bohemia es amiga del esplín. Pero es innegable que la melancolía y el esplín existen en la condición humana y, ni que hablar, en la condición tanguera rioplatense. Son contrapunto de la nostalgia (del viejo paese, de la infancia perdida, del tiempo que se va...) y los acompaña insuperablemente a los tres el bandoneón.


Hoy que no se usa tanto la expresión, quizás hablamos más de neurosis o de depresión, porque la ciencia del psicoanálisis y sus aledaños ha etiquetado aquel estado de ánimo. Era más poético el esplín...



Durero - Melancolía



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[1] Las definiciones de términos lunfardos las tomamos de la página http://www.todotango.com/comunidad/lunfardo/termino.aspx?p=cana , que reproduce el trabajo 12.500 VOCES Y LOCUCIONES LUNFARDAS, POPULARES, JERGALES Y EXTRANJERAS por: Adolfo Enrique Rodríguez. Comisario General (R), publicado en 1989 como suplemento de la “Revista Policial”, no. 60.

LOS TANGOS DEL CLIMA Y LA HORA


El ambiente y la atmósfera en la poesía y la canción, tanguera o no, cumplen siempre un papel en la poética, contribuyendo por medio del recurso de falacia patética (o paralelismo psico-cósmico) al tono general de la pieza. Demás está decir que muchos de estos términos se prestan para usarse en sentido metafórico.

Estudiamos en este trabajo la aparición de un conjunto de términos en un repertorio de 1261 tangos, valses y milongas, para definir un listado de letras del universo tanguero en las que predominen como tema o ambiente el momento del día y/o las condiciones meteorológicas. En la cuenta no incluyo los vocablos “noche” y “día” porque tienen demasiadas instancias.

Señalo como curiosidad la dificultad de encontrar imágenes para ilustrar este trabajo. Si se buscan imágenes googleando “tango y luna”, aparecen parejas de bailarines a la luz de la luna, cosa que no sé si era muy frecuente. Como si el tango fuera solo baile y no letra. Este trabajo aboga por una mirada más abarcativa...



Aquí el enlace con el artículo completo en pdf.

LOS TANGOS DEL CABARET

La ambientación es sin duda un elemento imprescindible en toda literatura.

Estudiamos en este trabajo la aparición de un vocabulario de 34 términos en un repertorio de 1252 tangos, valses y milongas, para definir un listado de letras del universo tanguero en las que predomine como tema/ambiente el cabaret.


La selección de letras resultante muestra un predominio de la década del 20, los “roaring twenties” ya que ese fue el espíritu de los cabarets donde el tango —música, letra y baile- encontró campo fértil para crecer, cuando llegó al centro después de triunfar en París. Pasa el tango así a abarcar todos los sectores sociales, ya no solo el de la orilla, ni el de los conventillos sino el de un ambiente social más alto. (ver “Tango, te cambiaron la pinta”) Si bien los niños bien compadritos de que habla Borges en sus conferencias concurrían a los primeros prostíbulos y peringundines, lo hacían en forma vergonzante. El cabaret parece haber sido más aceptado socialmente, aunque el estudio de estas letras revela muchas de las interesantes contradicciones de la moral de la época.

Dice Carlos A. Pregno en su introducción a “La crencha engrasada” de Carlos de la Púa:


Eran aquellos años cuando mandaban los radicales y don Marcelo lucía su pinta bacana en las tardes de Palermo o en los palcos del Colón. Cuando la euforia de los años locos pretendía borrar los horrores de la Gran Guerra y la Reina del Plata se asemejaba por arriba al cuerno de la abundacia, mientra que por abajo rumiaban su impotencia y su bronca los desheredados de siempre.
En esa ciudad en que Erdosain-Arlt macullaba su angustia detrás de la quimera de una revolución prostibularia, había de todo para todos. Desde los tortazos de Firpo hasta las zafadurías de Parravicini. Desde el ultraísmo de Florida a la prosa proletaria de Boedo. De milonguita, la pebeta más linda e' Chiclana, hasta cocottes de alto vuelo. Del destino tuberculoso al pie del piletón, a las noches de Armenonville regadas de champán fracés, cocaína incluída, con el consabido final sifilítico de Vieytes. El violín corneta de Julio De Caro y el fuelle maestro de Pedro Mafia marcaban el derrotero del tango. El biógrafo ganaba en popularidad gracias a las hazañas de Douglas Fairbanks y las genialidades del entrañable Carlitos. La aséptica prédica de los socialistas contrastaba con el estruendo de las bombas redentoras de Severino Di Giovanni.
Había tambien quien retrataba el costado fulero de la vida de la gran ciudad. Quien recordaba a esa runfla que alentaba desde el barro. Guapos y cafishos; canallas y extraviados sin horizonte; putas de ley, milongueras de faca en la liga; el hondo drama de los inmigrantes ya viejos y vencidos, llorando el triste destino de conventillo que les tocó en suerte.

Armenonville

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