sábado, 16 de junio de 2018

FRANCISCO GARCÍA JIMÉNEZ


A “Paco” García Jiménez se lo suele contar –junto con González Castillo- entre los precursores  de un tango más refinado o “delicado” que el que predominó en la década del 20, más cercano al lunfardo. Le seguirían Homero Manzi, José María Contursi y otros, incluso Cadícamo. Estos cambios en la poética del tango posiblemente no sean ajenos de los cambios en la relación de las clases sociales que describe Matamoro, pero eso no obsta para estudiar la especificidad de la obra de cada letrista, en este caso uno que abarcó las tres décadas marcadas en la historia del tango. Para la década del 20, este estilo de letra era “delicado”, para la del 30 un puente hacia la característica nostálgica de la del 40. Los tangos de García Jiménez dedicados al barrio –“Bajo Belgrano”, “Barrio pobre”- prefiguran el estilo de los letristas del 40 –Celedonio le había cantado al barrio con voz más lunfa- y se destacan por eso, pero “Malvón”, que es del 40, se queda corta al lado de las letras de Manzi e incluso de Cadícamo. A lo mejor, se lo puede definir como un punto de inflexión ecléctico y atemporal entre lo ‘poético’ y lo popular/ tanguero. Como desde su ángulo de análisis sociopolítico lo define Matamoro: <García Jiménez y otros>  recogieron elementos dispersos en el clima literario del tango inventado por Contursi y los canonizaron...





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domingo, 20 de mayo de 2018

HOMERO MANZI POETA DEL 40


Homero Manzi suele ser reconocido por los tangueros como letrista emblemático, en particular de la generación de poetas del tango de la década del 40. Mi primer trabajo sobre la poesía en la letra del tango fue “Georgie, Evaristo, Celedonio y Homero: la poesía tanguera”. En él seguía un hilo que partía del libro de Borges sobre Evaristo Carriego y luego abordaba las trayectorias señeras de Celedonio Flores en la primera década floreciente del tango, la del 20’, y de Homero Manzi en la última, la del 40.  En los anexos de este trabajo está la parte que dediqué a Manzi en ese trabajo.

La década del 40, después de cierto decaimiento del género en los años de la crisis de principios de la década del 30, tuvo como característica de sus poetas mejores la nostalgia del tiempo viejo y cierta huida del uso del lunfardo, que fuera más característico de los letristas de los años 20s junto con la descripción de tipos y situaciones humanos más condicionado por la situación social de la propia época, con su máximo representante en Celedonio Flores. Al decir de Blas Matamoro, que analiza la relación de la evolución del tango asimilándola con la de la composición social de la ciudad: “Frente a este arrabal clasista, los poetas del tipo de Manzi solo tuvieron un gesto refinado y melancólica simpatía, ya que la transformación social de sus paisajes queridos también entrañaba la disolución de su mundo infantil” Son, debo aclarar, en mi opinión, explicaciones ciertas y necesarias pero algo reduccionistas, ya que no ahondan lo suficiente en el valor poético de cada autor y en el misterio de por qué llega más o menos su poesía a la sensibilidad y la memoria popular...



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lunes, 19 de marzo de 2018

ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO


Desde niña estuve enojada con Discépolo. No sabía nada sobre él, sobre la historia del tango, sobre nada. Pero escuchaba Cambalache, Infamia, Confesión y me enardecía furiosa. Cómo que “El mundo fue y será una porquería”, que “La gente que es brutal... feroz...” y sobre todo “me verás siempre golpeándote como un malvao”... ¡Te pego porque te quiero!.  Sin embargo “Uno” fue uno de los primeros tangos que canté, ya adolescente, consciente de la belleza de la letra y del desafío de la música para el cantor.

Ahora que exploro la obra de los letristas, no puedo dejarlo de lado. Hace poco escuché a Alejandro Dolina, a quien hace años había oído renegar de aquello de “El mundo fue y será una porquería...”, fundamentar que se daba cuenta ahora de que no tenía sentido enojarse con Discépolo, que los que hablan así son personajes, que no necesariamente representan lo que piensa el autor. Claro, eso está en la tapa del libro gordo de la literatura. Y Discépolo era hombre de teatro y cine, actor y autor, lo suyo era crear personajes y darles vida.  Sí.

Es en el fondo la pregunta nunca bien respondida de la relación entre el autor y la obra. La filosofía de un poeta ¿es la de sus personajes?  Si a través de su obra los personajes comparten una filosofía o una visión del mundo, ¿se puede decir que al autor le es ajena? Puedo decir, tengo derecho, que no me gusta esa visión del mundo –que por otra parte todo el mundo identifica como la filosofía de Discépolo- pero hoy reconozco la calidad del poeta (se puede, caramba, ver la calidad en algo que a una no le gusta). Decir –o pensar- que “el mundo fue y será una porquería...” limita brutalmente,  pero a su vez enfoca y ahonda, como sucede con el punto de vista de cualquier poeta, que no es la voz “universal”, es la de él. No me gusta . No me gusta porque ese “personaje” se pone siempre en el papel de víctima pero ... ¡qué bien se hace oír esa voz!




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domingo, 4 de marzo de 2018

LOS TANGOS ... Y LAS MINAS


No cabe duda que las mujeres, y la actitud de los varones ante ellas, están en el corazón de la letra del tango, como de toda la canción popular seguramente. En muchos de nuestros otros trabajos figuran las mujeres como protagonistas: “Los tangos del amure”, “Los tangos de la traición”, “Los tangos del cabaret”, “Los tangos más románticos”, “Los tangos del hogar”. En este reunimos mujeres de todas estas categorías, en busca de una tipología.

Con ese fin estudiamos en este trabajo la aparición de 28 términos   en un repertorio de 1252 tangos, valses y milongas, para definir un listado de letras del universo tanguero en las que predomine como tema una mujer o las mujeres en general.

Como en nuestro trabajo sobre los tipos masculinos (“El tango compadre”), en este desfilarán distintos tipos de mujeres. No incluimos aquí algunos de los referidos específicamente a la madre, que recopilamos en otro trabajo denominado “Los tangos de la viejita”. Pero la madre sobrevuela el tema, porque es la figura que invariablemente sirve como contraste a las otras “minas”. De todos modos incluimos los términos “viej(it)a” y “madre” en la búsqueda para definir el listado.

No incluimos todas las letras en formato de “antología”, ya que serían muchas, solo incluimos los habituales listados por título, autor y fecha. Por separado incluimos en Anexos un listado de las letras que son “dichas” desde el punto de vista de la mujer –aunque con una sola excepción escritas por varones, y otra lista de los tangos con nombre propio de mujer. A modo de mini-antología incluimos las letras Celedonio Esteban Flores y de Enrique Cadícamo sobre este tema, porque son particularmente representativas, cubren más de una óptica de presentación de las mujeres, y tienen la calidad que esperamos de esos dos poetas tangueros...



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LOS TANGOS REOS Y ATORRANTES




El tango cantado tiene su línea de letras sentimentales, otras nostálgicas o trágicas, pero tiene otra línea fuerte, cultivada por muchos de los intérpretes favoritos del público tanguero y que muchos identifican con el espíritu tanguero: es la de los tangos atorrantes o reos, burlones o jodones. En general abundan en expresiones del lunfardo. Si bien tenemos otro trabajo sobre el lunfardo en el tango, el lunfardo figura también en tangos de otras características: en esta antología nos limitamos a los que elegimos llamar “atorrantes”  (“rantes”) o “reos”.

Véase la relación en el clásico diccionario lunfardo del comisario general Adolfo Enrique Rodríguez, que se encuentra en www.todotango.com

Atorrante.- (lunf.) Haragán (JAS.); haragán crónico y mugriento (LCV); vago; ocioso (AD.); individuo sin ocupación ni domicilio; holgazán (JFP), persona poco afecta al trabajo// inescrupuloso// persona desaliñada, sucia, descuidada.

Rante.- apócope de atorrante.

Reo.- (pop.) Atorrante (AD.); haragán (AD.); holgazán, vago (AD.)// dícese del que vive alegremente, sin preocupaciones y no se inquieta por las apariencias (G. y P.)// alegre; bohemio// individuo abandonado y mugriento (REV. P.)// atrevido; descarado.

Arrabalero.- (pop.) Persona ordinaria en el hablar y vestir.

“Atorrante” y “Reo” son sinónimos en las primeras acepciones, sin embargo “Reo” adquiere en otras la condición de ser alegre y atrevido. Pero “Arrabalero” se identifica con los otros dos.. Hay por lo tanto una connotación social en el uso de esos términos. Mi sensación es que la hay también en la actitud de los letristas que, generalmente sin serlo, se asumen como arrabaleros y reivindican esa condición en el tango, por su origen.

En este caso, a diferencia de otros trabajos, no utilizamos un vocabulario específico para identificar las letras reas y atorrantes, porque se trata, como señalamos, de un tono y actitud más que de un vocabulario...



“Pucherete” Atorrantes ingleses en La Boca, 1910

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https://drive.google.com/file/d/1FKQXQuM4WhzYok-Hv-ANAg7puxdfdl6a/view?usp=sharing

LOS TANGOS EN EL CUERPO


El tango es, además y antes que letra, también música y baile, y estas dos cosas entran y salen por el cuerpo. El que canta, el que sufre, el que ama, el que baila todos se ven y se expresan a través del cuerpo. La apariencia personal define mucho al contar una historia. En otro trabajo abordamos la vestimenta que cubre ese cuerpo, en este veremos cómo aparecen el cuerpo y sus partes en tangos, milongas y valses criollos, y estudiaremos qué uso particular del cuerpo se hace en la letra del tango.

Estudiamos para esto la aparición de un conjunto de términos en un repertorio de 1252 tangos, valses y milongas, para definir un listado y antología de letras del universo tanguero en las que predominen el cuerpo y sus partes como tema.


Es cierto que el término “cabeza”, por ejemplo, pocas veces se refiere al aspecto externo de la cabeza, pero decidí incluirlo igual porque en cierto sentido el cuerpo nunca es solo cuerpo. Y mucho menos el cerebro/mente o su metonimia: la cabeza. Del mismo modo incluyo expresiones como “de pie” y “de rodillas” que no se refieren directamente a los pies o a las rodillas pero sí a actitudes corporales que devienen emocionales o éticas.

No usamos el término “pinta” porque la relaciono más con las pilchas, y está en el trabajo “Los tangos de la pilcha”. La voz es sí una cosa física… pero va también en otro trabajo (“Los tangos músiqueros”) junto con troveros y cantores


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LOS TANGOS DIVINOS


La religiosidad de una comunidad se puede palpar en sus cantos, y el tango no es excepción. Con fuerte impronta católica venida con el origen español y la inmigración mediterránea, el habla rioplatense está impregnada de referencias de corte religioso, no necesariamente vinculadas con ir a la iglesia los domingos –que también las hay, ni solamente con instancias como el matrimonio y la muerte, sino con actitudes frente a la vida y al destino.

Estudiamos en este trabajo la aparición de nada menos que 93 términos en un repertorio de 1262 tangos, valses y milongas, para definir un listado de letras del universo tanguero en las que lo religioso –en un sentido general- esté presente.  En otro trabajo –“Los tangos de la huesuda y sus aliados”- profundizamos un poco más en lo que se refiere a la muerte y el más allá.

En el concepto amplio de religiosidad, y para salir de los límites del catolicismo, incluyo el mundo de lo mágico o sobrenatural. Y también el destino, que se define como concepto sobrenatural...




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