martes, 18 de febrero de 2020

HOMERO EXPÓSITO


He aquí otro poeta del tango que, como su hermano Virgilio y el otro Homero (Manzi) parecen haber sido predestinados para la poesía por el nombre que les pusieron, y en particular para la poesía tanguera … porque vivieron en Buenos Aires en una época de florecimiento del tango, al que contribuyeron. Para el Polaco Goyeneche Homero Expósito es “el mejor poeta del mundo” [1]

En la visión que en lo personal me he ido componiendo sobre la evolución del tango a través de su letra, la obra de este Homero llega a enganchar con la sensibilidad de los cultores de Piazzolla y es respetado por los cantores de hoy, muchos de ellos cultores de Piazzolla, aunque a mi entender es superior como poeta a Horacio Arturo Ferrer, el letrista de Piazzolla.





A continuación el link al documento:
https://drive.google.com/file/d/1WIzYBuc2uP3iOkxzV8k3Sw54BhshJWZm/view?usp=sharing

viernes, 28 de septiembre de 2018

DON PEPE GONZÁLEZ CASTILLO


El tango “Silbando” ocupa un sitial de honor entre mis tangos preferidos. El autor de la letra, “Don Pepe” González Castillo, anarquista, poeta, músico, dramaturgo y periodista, como lo describe una crónica de Clarín, fue precursor del canto al barrio y los personajes, más que de la mina traicionera, y legítimo fundador, con Francisco García Jiménez y Armando Tagini, entre otros, de la línea “delicada” en la letra tanguera, e incluso de la de la nostalgia del barrio que floreció luego en la “década de oro” del ‘40.

”El éxito de una obra depende de la azarosa coincidencia entre las obsesiones privadas de un artista y las necesidades públicas de una sociedad” dice con justeza Richard Rorty, citado por Javier Cercas. Don José estuvo cerca siempre, desde sus ideas sociales y desde su actividad teatral, de esas necesidades populares, y sus letras lo demuestran. En eso fue, como todos letristas del tango, hijo de Pascual Contursi y de Evaristo Carriego.

En el campo de la letra del tango, González Castillo fue mucho menos prolífico –pero yo diría bastante más tanguero-  que García Jiménez, y fue menos amigo del lunfardo en sus letras. Su obra, más concentrada en la década del 20, destaca más como atípica y novedosa allí por lo “cultista”, a decir de Jara. Un dato raro que sabrán explicar los especialistas es que, en las carátulas que encontramos de varias partituras, no figura el nombre de él, solo los músicos.

No se puede entonces hablar de la primera época del tango obviando a don Pepe González Castillo. Así es como Homero Manzi lo recuerda en la letra de “Ronda de ases”: 

Cruzaron el tango bichitos de luz
fracasos de seda, muñecas de spleen.
Contursi les dijo Mireya y Esther.
González Castillo, Manón y Mimí




Aquí el enlace con el artículo completo en pdf:

ARMANDO TAGINI


Armando Tagini no es, quizás, uno de los que primero se mencionan cuando se listan los méritos de los autores de letras de tango. Sin embargo, por lo menos dos de sus composiciones, “La gayola” y “Marioneta” figuran en la lista de clásicos del género, en la mía al menos. Por otra parte, en esta antología se verá que la mayor parte de sus letras están hoy olvidadas.

Hay una contradicción interesante en los comentaristas de Tagini. Se lo menciona a veces como precursor del lunfardo (“Gloria” y “La gayola”,) por ejemplo en  “El lunfardo rioplatense”  de Jorge B. Rivera  [del libro 500 Años de la Lengua en Tierra Argentina]. Se podrían agregar a esas letras  “Percantina”, “Mamarracho”, “Piuma al vento” o “No aguanto más”. Sin embargo, recomiendo ver  lo que dice “el Beto Flores” sobre el papel de Gardel en “lunfardear” “La Gayola” para comprobar que la letra original de Tagini incluía muchos menos lunfardismos que la que cantó Gardel.

Esto explicaría por qué otros comentaristas destacan a Tagini como uno de los autores que buscan un lenguaje alejado del lunfardo, junto con García Jiménez, González Castillo y Cadícamo.


Es necesario, pues, no dejar de lado que estamos hablando de los primeros poetas del tango, de los que fueron definiendo estilos, temas, lenguaje y tonos de la letra, que para las generaciones posteriores de letristas ya estaban asumidos, más allá de la innovación que cada uno aportó. Parto de la base de que la diversidad estilística en Tagini –que es también diversidad en calidad- se mueve en ese marco.

Se podría decir también que “Marioneta”, uno de mis tangos preferidos, es un adelantado de la tradición del tango evocación –véase la imagen de la partitura que acompaña a esta letra en la antología, que dice precisamente “tango evocación”-, sería don Armando pues, también en esto, un precursor, esta vez de la que fue la mirada tanguera preferida de la década de oro del 40. El ubi sunt, recurso clásico de la nostalgia, aparece también en “Menta y cedrón” (“Yo busco el tango de ayer, ¿dónde estará?”) como lo señala Ricardo Ostuni en “Poesía culta, poesía popular...


Aquí el enlace con el artículo completo: 
https://drive.google.com/file/d/1WwoAU093npirdO1OXF9Ja-owewCQKMX3/view?usp=sharing

martes, 25 de septiembre de 2018

PASCUAL CONTURSI




Escribir sobre Pascual Contursi no es igual a escribir sobre cualquier otro letrista de tango, porque se trata, y ya es redundante decirlo, del precursor –con la complicidad de Gardel- de la letra del tango tal como vivió y aún vive en nuestras memorias musicales y culturales.

Desde mi perspectiva personal –y cada persona aporta lo suyo a cómo los pueblos viven sus cancioneros- desde niña, al escuchar “Mi noche triste”, me conmovía la mención a los frasquitos y los bizcochitos.


Es que con Pascual Contursi el tango pasa a nombrar, sin pintoresquismos compadres, las cosas y las pilchas de la vida popular cotidiana de su tiempo. Ahí están “Mi noche triste”, “Bandoneón arrabalero”, “Ivette” , “Te doy lo que tengo”... modalidad que después recogen otros autores de la tradición letrística tanguera y está presente, por ejemplo en “Amurado”, “Ninguna”, “Mi vieja viola”, “Remembranza”, “Viejo smoking”, determinando en todos los casos su condición poética.

En cuanto al lugar de Pascual Contursi como precursor, no está solo en el contenido de sus letras, sino en el propio hecho de que el tango había sido hasta entonces algo para bailar, y empieza a convertirse, otra vez con Gardel como vehículo, en algo para escuchar. Como lo decía alguien (según Gobello el autor teatral Agustín Remón, según otros, Discépolo, que quizás lo repetía) Contursi llevó el tango de los pies a los labios, 

Pero entrando de lleno a su calidad poética, encuentro en Idea Vilariño la mejor expresión de lo que era mi sentimiento infantil sobre las letras de Contursi, y con esto reconozco y admiro el coraje de Idea que, poeta sensible como era, fue de las primeras en dar consideración seria y comprometida a lo que para muchos era un género ajeno a la poesía...



Aquí el enlace con el artículo completo, que incluye comentarios y una antología

sábado, 16 de junio de 2018

FRANCISCO GARCÍA JIMÉNEZ


A “Paco” García Jiménez se lo suele contar –junto con González Castillo- entre los precursores  de un tango más refinado o “delicado” que el que predominó en la década del 20, más cercano al lunfardo. Le seguirían Homero Manzi, José María Contursi y otros, incluso Cadícamo. Estos cambios en la poética del tango posiblemente no sean ajenos de los cambios en la relación de las clases sociales que describe Matamoro, pero eso no obsta para estudiar la especificidad de la obra de cada letrista, en este caso uno que abarcó las tres décadas marcadas en la historia del tango. Para la década del 20, este estilo de letra era “delicado”, para la del 30 un puente hacia la característica nostálgica de la del 40. Los tangos de García Jiménez dedicados al barrio –“Bajo Belgrano”, “Barrio pobre”- prefiguran el estilo de los letristas del 40 –Celedonio le había cantado al barrio con voz más lunfa- y se destacan por eso, pero “Malvón”, que es del 40, se queda corta al lado de las letras de Manzi e incluso de Cadícamo. A lo mejor, se lo puede definir como un punto de inflexión ecléctico y atemporal entre lo ‘poético’ y lo popular/ tanguero. Como desde su ángulo de análisis sociopolítico lo define Matamoro: <García Jiménez y otros>  recogieron elementos dispersos en el clima literario del tango inventado por Contursi y los canonizaron...





Aquí el enlace con el artículo completo en pdf

domingo, 20 de mayo de 2018

HOMERO MANZI POETA DEL 40


Homero Manzi suele ser reconocido por los tangueros como letrista emblemático, en particular de la generación de poetas del tango de la década del 40. Mi primer trabajo sobre la poesía en la letra del tango fue “Georgie, Evaristo, Celedonio y Homero: la poesía tanguera”. En él seguía un hilo que partía del libro de Borges sobre Evaristo Carriego y luego abordaba las trayectorias señeras de Celedonio Flores en la primera década floreciente del tango, la del 20’, y de Homero Manzi en la última, la del 40.  En los anexos de este trabajo está la parte que dediqué a Manzi en ese trabajo.

La década del 40, después de cierto decaimiento del género en los años de la crisis de principios de la década del 30, tuvo como característica de sus poetas mejores la nostalgia del tiempo viejo y cierta huida del uso del lunfardo, que fuera más característico de los letristas de los años 20s junto con la descripción de tipos y situaciones humanos más condicionado por la situación social de la propia época, con su máximo representante en Celedonio Flores. Al decir de Blas Matamoro, que analiza la relación de la evolución del tango asimilándola con la de la composición social de la ciudad: “Frente a este arrabal clasista, los poetas del tipo de Manzi solo tuvieron un gesto refinado y melancólica simpatía, ya que la transformación social de sus paisajes queridos también entrañaba la disolución de su mundo infantil” Son, debo aclarar, en mi opinión, explicaciones ciertas y necesarias pero algo reduccionistas, ya que no ahondan lo suficiente en el valor poético de cada autor y en el misterio de por qué llega más o menos su poesía a la sensibilidad y la memoria popular...



Aquí el enlace con el artículo y antología completos

lunes, 19 de marzo de 2018

ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO


Desde niña estuve enojada con Discépolo. No sabía nada sobre él, sobre la historia del tango, sobre nada. Pero escuchaba Cambalache, Infamia, Confesión y me enardecía furiosa. Cómo que “El mundo fue y será una porquería”, que “La gente que es brutal... feroz...” y sobre todo “me verás siempre golpeándote como un malvao”... ¡Te pego porque te quiero!.  Sin embargo “Uno” fue uno de los primeros tangos que canté, ya adolescente, consciente de la belleza de la letra y del desafío de la música para el cantor.

Ahora que exploro la obra de los letristas, no puedo dejarlo de lado. Hace poco escuché a Alejandro Dolina, a quien hace años había oído renegar de aquello de “El mundo fue y será una porquería...”, fundamentar que se daba cuenta ahora de que no tenía sentido enojarse con Discépolo, que los que hablan así son personajes, que no necesariamente representan lo que piensa el autor. Claro, eso está en la tapa del libro gordo de la literatura. Y Discépolo era hombre de teatro y cine, actor y autor, lo suyo era crear personajes y darles vida.  Sí.

Es en el fondo la pregunta nunca bien respondida de la relación entre el autor y la obra. La filosofía de un poeta ¿es la de sus personajes?  Si a través de su obra los personajes comparten una filosofía o una visión del mundo, ¿se puede decir que al autor le es ajena? Puedo decir, tengo derecho, que no me gusta esa visión del mundo –que por otra parte todo el mundo identifica como la filosofía de Discépolo- pero hoy reconozco la calidad del poeta (se puede, caramba, ver la calidad en algo que a una no le gusta). Decir –o pensar- que “el mundo fue y será una porquería...” limita brutalmente,  pero a su vez enfoca y ahonda, como sucede con el punto de vista de cualquier poeta, que no es la voz “universal”, es la de él. No me gusta . No me gusta porque ese “personaje” se pone siempre en el papel de víctima pero ... ¡qué bien se hace oír esa voz!




 Aquí el enlace con el artículo completo en pdf